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Trastorno específico del aprendizaje

octubre 25, 2019

Se refiere a una condición que afecta notablemente las capacidades de un niño para la adquisición y aplicación de habilidades relacionadas con la realización de cálculos matemáticos, la lectura y la escritura.

Debe entenderse que su base está en discapacidades que impiden el normal desarrollo de las aptitudes de escuchar, de expresión oral, de escribir sin las dificultades normales de este proceso de aprendizaje, y de ejecución de operaciones elementales con los números.

Detectar este tipo de trastornos a tiempo en un niño es de vital importancia y urge la ayuda de un especialista para evitar consecuencias indeseadas como conductas agresivas o depresivas que le pueden llevar a problemas más graves en el desarrollo de la personalidad.

En qué consiste

En general los niños tienen dificultades en su período escolar con respecto a ciertas habilidades o capacidades, pero cuando esas dificultades o problemas de aprendizaje persisten y plantean un esfuerzo adicional o mayor, es cuando se habla de trastornos del aprendizaje.

Un trastorno del aprendizaje implica que un niño presenta una notable dificultad en una o varias áreas de ese proceso fundamental, aunque su inteligencia y sus motivaciones no se vean afectadas. Les cuesta dominar las habilidades académicas correspondientes a su edad, a su nivel de educación y a su capacidad intelectual.

Estos trastornos afectan de manera específica todo lo referente al procesamiento de información. En general sus causas tienen un origen más neurológico que psicológico y con frecuencia se presentan en uno o más integrantes de una familia, y su impacto es relevante en el aprendizaje, haciéndose notables en las habilidades relacionadas con la alfabetización.

Cualquier niño puede tardar más tiempo que sus condiscípulos en aprender de manera correcta a leer, a escribir y a realizar operaciones matemáticas elementales, pero existen indicadores o parámetros que permiten la identificación de una demora excesiva o anormal de esos procesos.

Cómo detectarlo

Puede darse una discapacidad en particular o varias al mismo tiempo, pero solo los chequeos o pruebas realizadas por un especialista podrán establecer cuál o cuáles son los trastornos específicos en cada caso.

Algunas señales o síntomas dan las pistas suficientes para detectarlos: 

  • Se muestra incapaz de seguir instrucciones tanto simples como complejas y mantener un mínimo de organización.
  • No distingue bien entre izquierda y derecha.
  • Aun habiendo superado los dos primeros años de educación escolar invierte letras, palabras completas o números.
  • Se le dificulta el reconocimiento de patrones o, lo que es lo mismo, la clasificación de objetos por su forma o tamaño.
  • Dificultad para la asociación de sonidos con símbolo, hacer rimas, llevar secuencias y ordenar o disponer sonidos.
  • Notables problemas para la identificación y comprensión de logotipos o señales de su entorno.
  • Se le hace difícil retener o memorizar lo que recién se le haya dicho o se le haya leído.
  • Evidente falta de coordinación en sus movimientos.
  • Dificultad para la realización de tareas manuales como dibujar, cortar o escribir.
  • Notoria dificultad con las habilidades matemáticas y en cuanto a su correspondiente nivel académico tenga que ver con los números.
  • Se le dificulta entender el concepto del tiempo.

 Los niños que padecen estos trastornos del aprendizaje tienden a sentirse frustrados e inferiores a sus compañeros por el hecho de no dominar las habilidades descritas y por el esfuerzo adicional que deben realizar para intentar dominarlas.

La detección de esos problemas o trastornos del aprendizaje por los padres y maestros, y una vez consultado un especialista, pueden determinar alguno más específico en determinada área y en consecuencia puede indicarse el tratamiento a seguir para superarlo.

Dificultades en la lectura

En todos los niños e incluso en personas adultas no se presentan de la misma manera los síntomas de las dificultades en la lectura. En cualquier caso las dificultades en la lectura más comunes son:

  • Dificultad para deletrear.
  • Problemas para la vocalización de las palabras.
  • Dificultad para el reconocimiento de palabras conocidas.
  • Lentitud excesiva en la lectura.
  • Dificultad para entender lo que acaba de leer.
  • Problemas para la lectura en voz alta y con la entonación y la dicción correctas.

Las causas de esas dificultades y problemas pueden ser muchas, pero la principal es con frecuencia la dislexia.

De los trastornos del aprendizaje, la dislexia es tal vez el más conocido y estudiado. Se trata de una discapacidad que incide en las habilidades relativas al procesamiento del lenguaje y particularmente en el normal desarrollo del proceso de lectura.

Su grado de severidad varía de un individuo a otro, pero lo que sí es seguro es que afecta la fluidez en la lectura, la comprensión, la decodificación, la memoria, la ortografía, la escritura y en ciertos casos el habla, lo que resulta en trastornos del lenguaje.

Este trastorno del aprendizaje implica la dificultad para asociar las letras con sus sonidos correspondientes, razón por la que afecta la comprensión lectora y por lo tanto la comprensión y memorización de cuanto se lee.

La dislexia no debe confundirse con TDAH, o trastorno de aprendizaje por hiperactividad, aunque en algunos casos puede darse la coexistencia con ella.

Dificultades en la escritura

Así como en la lectura hay dificultades frecuentes y normales en los niños, también las hay en la escritura. Algunas de estas son las más comunes, pero dependiendo de cuán pronunciadas o persistentes sean, se estaría hablando de la causa principal conocida como disgrafía, cuyos síntomas pueden detectarse en la siguiente caracterización:

  • Se escribe con demasiada lentitud, esfuerzo y rigidez porque se dificulta el trazado en el papel la imagen que se tiene de cada letra.
  • No se escribe con uniformidad, con letras de distintos tamaños.
  • La presión del lápiz sobre el papel no es la adecuada.
  • Para escribir se asumen posturas incómodas e inapropiadas.
  • En algunos casos se presenta una excesiva rigidez motora y en otros una exagerada laxitud.
  • Tales dificultades en el proceso de escritura generan  mucha fatiga y cansancio inusual.
  • Son notables las complicaciones para redactar o seguir un dictado.

La disgrafía afecta por igual la capacidad de escribir y las habilidades motoras finas. En quienes se manifiesta la disgrafía puede notarse un manejo del espacio sin consistencia alguna, una ilegible escritura a mano, una falta de distribución del espacio en el papel, una pésima ortografía y sobre todo una evidente dificultad para escribir y pensar al mismo tiempo.

Tal como se han descrito, son síntomas muy claros y que por eso mismo pueden identificarse con bastante facilidad. Lo cual es razón de sobra para buscar la ayuda de un profesional especializado en este tipo de trastornos para llevar a cabo el respectivo tratamiento.

Cómo tratar con un niño con trastorno específico del aprendizaje

Aunque para los trastornos específicos de aprendizaje no existe cura, sí hay diversas maneras de lograr mejoras notables en las habilidades afectadas, siempre que se tenga presente que en el caso de los niños es imprescindible la participación activa de padres y maestros. Incluso en los casos de adultos en los que esos trastornos no fueron tratados durante su infancia, el entorno familiar y laboral representa un factor relevante para ser superados con cierta efectividad.

Todo tratamiento implica fortalecer las habilidades de la lectura, la escritura y las relacionadas con las matemáticas, y debe comprender entre sus objetivos una estrategia personalizada del aprendizaje que aproveche al máximo las fortalezas intelectuales del niño. Los ejercicios nemotécnicos y de repetición favorecen la memorización de palabras y expresiones numéricas, sobre todo cuando se ilustran con dibujos u otro tipo de estimulaciones visuales.

Una de las formas de coadyuvar al mejoramiento de las habilidades afectadas en los trastornos del aprendizaje es recurrir a lo que se denomina educación multimodal. Eso significa que se recurre a la estimulación dirigida a otros sentidos como el olfato, el gusto y el tacto para reforzar el proceso de aprendizaje.

Asimismo, la transformación de un problema en el área específica de los números en un planteamiento verbal, vale decir, llevar los números a palabras y viceversa según sea el caso. También suele emplearse la técnica dinámica de la lectura o lectura dramatizada, teniendo en cuenta que no debe ejercerse presión ni esfuerzos adicionales.

Todas las estrategias al respecto están concebidas para asesorar a la familia e involucrar a la escuela en adaptaciones curriculares y en la reeducación psicopedagógica, lo que supone una tarea interdisciplinaria en la que padres y maestros deben participar activamente y modificar patrones de conducta en cuanto se refiere al trato y cuidado de quienes se ven afectados por trastornos del aprendizaje.

Lo que no debe dar lugar a dudas ni a dilaciones es que no ha de dejárseles seguir su libre curso y menos confiárseles a soluciones mágicas o esperar su mejoría con el paso del tiempo. Deben ser abordados apenas se les detecten y con la ayuda de profesionales especializados para que la superación de los inconvenientes que representan no se conviertan en problemas de conducta y de personalidad en la interacción social de quien los padece.

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