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Dislexia Adquirida

Este tipo es el resultado de un traumatismo o lesión en esa parte del cerebro que controla la lectura y la escritura, esto puede ser el resultado de un tumor o accidente cerebrovascular.

Una vez que hemos aprendido a leer con éxito, sigue siendo fácil para la mayoría de nosotros. Pero para algunas personas puede ser un reto inmenso. En la dislexia del desarrollo, el proceso de aprender a leer se interrumpe, mientras que en la alexia o dislexia adquirida el daño cerebral puede afectar la capacidad de lectura en adultos previamente alfabetizados.

Los pacientes con dislexia adquirida pierden la capacidad de leer con fluidez después de una lesión en áreas en la parte posterior del hemisferio izquierdo de su cerebro. Lo curioso es que todavía pueden caminar, hablar, pensar e incluso escribir como lo hacían antes de lesionarse, pero no saben leer, ni siquiera lo que ellos mismos han escrito. Algunos pacientes pierden la capacidad de reconocer letras y palabras por completo, pero más comúnmente, los pacientes con dislexia adquirida pueden reconocer letras individuales.

La dislexia adquirida como síndrome se describió por primera vez hace más de 120 años, pero los investigadores todavía no están de acuerdo con la causa de los problemas de lectura. Están de acuerdo en que una lesión en el cerebro causa los problemas, pero no pueden ponerse de acuerdo sobre qué mecanismos cognitivos pueden ser responsables, o incluso cómo debe definirse el trastorno.

Tipos de dislexia, dislexia adquirida

La evidencia de la imagenología cerebral funcional ha llevado a la idea de un área del cerebro que se especializa en reconocer palabras y letras, llamada “área de forma de palabra visual”. Es esta área la que es comúnmente dañada en la dislexia adquirida.

Sin embargo, el papel de esta área en la forma en que leemos es muy debatido y hay desacuerdo sobre si es específica de la lectura o importante para todo tipo de reconocimiento visual, como por ejemplo mirar imágenes o incluso caras. Se discuten las mismas preguntas con respecto a la dislexia adquirida: si el trastorno es específico de la lectura o un déficit más general en la capacidad de procesamiento visual de alguien.

En la mayoría, si no en todos los casos de dislexia adquirida, otras funciones visuales perceptivas como el reconocimiento de números u objetos se ven afectadas, mientras que otras funciones del lenguaje, como la comprensión y producción del habla así como la escritura pueden estar intactas.

Por lo tanto, tiene sentido considerar la dislexia adquirida como un trastorno visual; si fuera un problema del lenguaje, al menos esperaríamos que la escritura también se viera afectada, y no lo es. Sin embargo, también está claro que el déficit en pacientes con dislexia adquirida afecta principalmente al reconocimiento de estímulos visuales complejos. Esto se debe a que los pacientes con este trastorno pueden desempeñarse normalmente al percibir patrones simples.

Los pacientes con dislexia adquirida tienen dificultad para reconocer números y letras, y también muestran problemas para percibir más de unas cuantas letras o números al mismo tiempo. Por lo tanto, parece que los patrones deben ser visualmente complejos o deben estar vinculados con el significado como las palabras.

A medida que lee las palabras, necesita percibir e integrar múltiples letras a la vez para acceder al significado de las palabras y el texto. Muy pocas otras tareas visuales requieren la misma velocidad y amplitud de aprehensión para el reconocimiento exitoso, por lo que los pacientes con dislexia adquirida rara vez se quejan de cualquier problema que no sea en la lectura.

Cuando las letras son más fáciles que las palabras

Para los lectores normales, integrar letras en palabras es una tarea muy sencilla que realizamos automáticamente y sin esfuerzo. En realidad, puede ser más difícil centrarse en una sola letra dentro de una palabra que en la palabra misma.

Esto también se conoce como el “efecto de superioridad de la palabra”, es decir, que las personas identifican mejor las palabras que las letras individuales, aunque las palabras consistan en letras que deben ser procesadas para que la palabra sea reconocida.

Este efecto surge probablemente debido a dos cosas: primero, los lectores normales pueden procesar las letras en paralelo identificando múltiples letras a la vez y segundo, nuestro conocimiento del significado de las palabras y la ortografía nos ayuda a identificar la palabra.

La palabra efecto de superioridad no está presente en los pacientes puramente alexicos: en realidad, su rendimiento es mejor reconociendo letras individuales que con palabras. Por ejemplo, cuando se les pide que reconozcan algo que se les presenta durante un tiempo muy corto, reconocerían las letras en lugar de la palabra misma. Quizás no es de extrañar que muchos de ellos recurran a la lectura carta por carta.

En términos evolutivos, la lectura es una habilidad muy reciente que toma tiempo e instrucción para aprender. Si un área dedicada del cerebro es responsable por el reconocimiento visual de las palabras, entonces esta función del cerebro debe haber sido creada en cada uno de nosotros a medida que aprendemos, en vez de a través de los mecanismos evolutivos y el desarrollo.

Pero aunque el “área de forma de palabra visual” puede estar especializado para la lectura, y esta especialización se crea a través del aprendizaje de la lectura, el área en sí no es nueva el cerebro no ha crecido de ninguna manera. Esa es una de las cosas intrigantes del cerebro: aunque todo lo que aprendamos esté almacenado allí, el cerebro no crece mucho más cuando aprendemos. En lugar de ello, parece reorganizarse, de modo que las nuevas competencias puedan reubicarse o, al menos, desplazar ligeramente a las competencias más antiguas.

El neurocientífico francés Stanislas Dehaene, el hombre que también acuñó el término “área de forma de la palabra visual”, se ha referido a esto como “reciclaje neuronal”. Parece que el área de la forma visual de la palabra, además de ser crucial para el reconocimiento visual de la palabra, continúa contribuyendo a nuestro reconocimiento de otros estímulos visuales como las imágenes de objetos. Explorar esta relación entre la lectura y otras habilidades cognitivas es una nueva vía en la investigación sobre la lectura y el cerebro, donde todavía hay mucho que aprender.

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