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Optometría comportamental

septiembre 13, 2019

Una parte importante del cuerpo humano es el cerebro, el cual, entre sus funciones se encuentra: reaccionar ante cualquier estímulo de distintas procedencias, y procesar la información que se percibe a través del ojo, el cual tiene por función captar todos los estímulos luminosos que se encuentran en el ambiente.

Tener buena vista no necesariamente representa tener agudeza visual, ni que el sistema visual este trabajando correctamente y es el optometrista comportamental quien evalúa no solo la relación del sistema motor con otros órganos sensoriales sino que adiestra a los órganos visuales.

¿Qué es la optometría comportamental?

Cuando las condiciones visuales no pueden ser corregidas con gafas, con parches o con lentillas, se debe recurrir a entrenamiento visual o programas de terapia, en los cuales se trabaja en mejorar las habilidades visuales.

La optometría comportamental es una disciplina incluida dentro de la optometría. Sin embargo, se caracteriza por no solo estudiar las anomalías visuales sino la capacidad que tiene la persona de analizar toda la información que lo rodea a través de la visión y la audición y si el cerebro la está procesando correctamente.

Si esto no es así, es probable que la capacidad de aprendizajes tanto emocionales como físicas se encuentren gravemente disminuidas.

¿En qué etapa de la vida es más probable padecerla?

La optometría comportamental puede presentarse tanto en niños como en adultos. Una de las razones principales del bajo rendimiento escolar en los niños suelen ser los problemas de visión, por eso, es importante que durante este período un profesional evalúe algún déficit visual, como el conocido ojo vago.

Una vez que el oftalmólogo ha realizado todas las pruebas necesarias y se demuestra que la estructura visual está sana, se debe evaluar otro tipo de problemas relacionados con el habla o la memoria para que pueda ser corregido a tiempo, y aplicar la terapia determinada para cada caso.

En adultos se puede observar bajo rendimiento laboral, fatiga visual, escritura espejo, entre otros, los cuales son causados por problemas perceptivos de visión binocular o por problemas oculomotores. ¿Habías oído hablar de la dislexia visual? No debes confundir términos.

Técnicas para detectar los problemas visuales

Es el optometrista comportamental el que emplea técnicas de mejoras que van desde, una exploración visual donde se mide la eficacia de la vista la cual toma en cuenta si el desarrollo visual se ha producido con normalidad desde el primer año de vida, hasta la evaluación en otras áreas que puedan estar implicadas en su desarrollo (equilibrio, coordinación motora, audición, percepción etc.)

Son técnicas que se enfocan en la detección, evaluación y tratamiento de problemas visuales sobre todo en los niños, debido a que se intenta corregir el problema desde la base. Por lo tanto se diferencia de la optometría funcional, en que esta reeduca el sistema visual que por cualquier circunstancia se produjo un desajuste en la eficacia de la visión.

En este tipo de terapia se busca enseñar al cerebro a coordinar los músculos oculares, y de esta manera crear vías neuronales que permitan percibir una nueva forma de ver el mundo. Se ha comprobado que la terapia visual funciona a cualquier edad.

Debido a que cada paciente presenta condiciones diferente, no se puede establecer un tiempo de duración, ya que este varía en función a las condiciones visuales, colaboración, edad y objetivos. Sin embargo por lo general duran una hora y se realizan una o dos veces por semana, dependiendo de la dificultad del niño.

Con la optometría comportamental se asumen técnicas de entrenamiento visual para tratar déficits visuales a temprana edad donde además se involucran a los niños en el proceso, mediante evaluaciones visuales completas de detección, prevención y protección.

Por qué es importante visitar a un optometrista comportamental

El optometrista comportamental es quien ayudará a mantener una buena percepción visual, mejorando notablemente la capacidad de atención tanto en niños como adultos, y por lo tanto notar un mejor rendimiento académico, laboral y deportivo. Es por esta razón, que se recomienda ir al menos una vez cada año, sobre todo si en la familia existen muchas personas con problemas en la vista.

Para que existan buenos resultados, utilizan una variedad de herramienta como lentes-funcionales, las primas y micro-prisma las oclusiones sectoriales y binasales, los filtros y la terapia visual comportamental para eliminar los síntomas o minimizarlos.

Es posible detectar y tratar deficiencias como:

  • Déficit de atención en niños y niñas.
  • Estrabismo y ambliopía.
  • Presbicia.
  • Deficiencias refractivas.
  • Problemas binoculares y oculomotores.
  • Problemas de memoria e incluso en el habla.
  • Deficiencias acomodativas de la vista.

Y se pueden incluir actividades como:

  • Hacer rompecabezas de letras.
  • Colocar plásticos de colores o sobre material de lectura o usar anteojos coloreados.
  • Cubrir un ojo durante parte de la sesión de terapia.

Otro gran reto del optometrista comportamental es la creciente demanda de disfunciones visuales producto de las nuevas exigencias tecnológicas y audiovisuales, a las que se ven expuestas diariamente, ya sea por largas jornadas de trabajo frente al ordenador o relacionadas con videojuegos.

Mejoras que se pueden tratar

El optometrista comportamental se centra sobre todo en la parte visual, sin embargo, no deja de lado el equilibrio de la información y la integración de cada sentido, esto quiere decir que si uno de los sistemas motor, neurológico o visual no está trabajando correctamente, se trabaja desde el causante del problema para mejorar a los demás.

De igual forma trabaja en la implicación que tiene una habilidad visual afectada en otras áreas, que afecten en la vida diaria como es la lectura, la escritura, los deportes, entre otros. Debido a que cada sentido no está aislado, todos en conjunto ofrecen información a la vez y en cualquier momento.

Se trabaja en terapias en conjunto que demanden en otras áreas (ritmo, equilibrio o movimiento) para que el cerebro combine toda esa información tanto dentro como fuera de la terapia.

Mejora los problemas de aprendizaje relacionados con las disfunciones visuales por problema de estrabismo, ambliopía (ojo vago) o problemas de desarrollo en el lenguaje, o en la capacidad de atención y de visión doble.

Para los casos de ambliopía los resultados varían dependiendo de la edad, debido a que es entre los 0 a 6 años cuando se logra el desarrollo de la psicomotricidad.

También ayuda a mejorar los problemas de atención y TDA/TDAH, debido a que se mejora la integración centro-periférica que es la causante de que el niño presente un desequilibrio entre su visión central y la visión periférica.

La terapia visual va más allá de la entrada de información. Se enfoca en cómo es procesada de la forma más completa.

El profesional trabaja con el paciente para estimular su procesamiento en la vista a través de un programa de neuro-rehabilitación optométricas, de esta manera se logran mejorar las debilidades. También es utilizada para que estabilizar y mejorar la visión de las personas con autismo.

La terapia visual también incluye los ejercicios orientados a disminuir los síntomas por exceso de exposición a pantallas, libros, o actividades que requieren un esfuerzo visual excesivo y los cuales provocan limitaciones visuales como: mareos, visión borrosa, picor de ojos.

También se le ha dado valor a la influencia que ha tenido en el deporte, debido a que fortalece la relación visuo-motoras, implicada en los enfoques lejos-cera y el contraste fondo-figura, la coordinación ojo-mano y el cálculo de profundidad o la estimación de la velocidad de los objeto en movimiento.

La optometría comportamental y la dislexia

El funcionamiento del cerebro está ligado con la visión por este motivo las personas que sufren problemas cognitivos pueden tratarse si se toman las medidas correctivas para que así la percepción mejore a través de los ojos.

Sin embargo, los problemas de la visión no son la causa de la dislexia, que se define como un trastorno de aprendizaje de la lecto-escritura, que se presenta en niños cuyas ciertas áreas del cerebro no se desarrollaron debidamente. Por lo tanto no afecta la habilidad para ver las letras sino para pronunciar correctamente.

El niño o niña disléxico, tiende a fatigarse, a perder la concentración y distraerse con facilidad y rechazar el tipo de tarea común.

Cuando se encuentran evidencia de insuficiencias de convergencias, estudios que sugieren que la terapia visual se puede conseguir mejoría a través de tratamientos oftalmológicos o con el uso de gafas con filtro de luz. Todo esto porque en ciertas personas el problema de leer es porque no consiguen fijar la mirada en la línea y este método se logra anclar la mirada

Como no existen dos disléxicos iguales, debido a que las dificultades de aprendizaje pueden tener orígenes muy diversos. Es necesario identificar el origen del problema para poder corregirlo, es por eso que un examen o una revisión visual completa es necesaria para poder compensarlo.

La terapia visual solo se utilizara como un complemento en caso de que el paciente presente dificultades de lectoescrituras, ya que si es el problema más grave se debe tratar de manera más específica.

A pesar de que la dislexia no tiene cura, con la optometría comportamental se puede ayudar a mejorar las habilidades visuales y por lo tanto su rendimiento.

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