Saltar al contenido

Dificultades en la lectoescritura

octubre 18, 2019

Más de lo que puede suponerse, un número significativo de niños presenta problemas en el proceso de aprendizaje. En particular cuando se trata de habilidades esenciales pero que no son innatas como la lectoescritura, que deben ser aprendidas y desarrolladas y por lo tanto son procesos muy complejos en la formación del ser humano.

Tales dificultades de aprendizaje en la lectoescritura son tan fundamentales procesos implican consecuencias negativas que exigen ser atendidas a tiempo desde el mismo momento en que se detectan. De inmediato debe buscarse ayuda profesional porque sin esta no se dispondrá de la metodología y las técnicas imprescindibles para superarlas. No basta con la buena voluntad y comprensión de los padres, aunque son imprescindibles para confrontarlas con la asesoría especializada que indique las pautas que deben seguirse para su feliz término.

¿Qué son las dificultades en la lectoescritura?

Al hablarse de dificultades en la lectoescritura se hace referencia a ciertos síntomas que se presentan en un niño en un período superior a seis meses, cuya influencia en el rendimiento escolar es sumamente notable. Y no se trata de las dificultades comunes en ese proceso tan complejo, sino que son mucho más pronunciadas y requieren una especial atención.

Leer y escribir se basan en la arbitraria característica de esos procesos, vale decir que no son instintivos ni naturales. Son habilidades que exigen la correspondencia de un fonema o sonido con un grafema o símbolo, de lo que se escucha con la forma de escribirlo. Puede decirse que esa asociación arbitraria en sí es el principio de toda dificultad, por más que su asimilación parezca de lo más normal y común.

Cuando ese elemental proceso de aprendizaje de la lectoescritura tarda más de lo normal en ser asimilado es cuando puede hablarse de una verdadera dificultad o trastorno. Y podrá hacerse notable por manifestaciones inequívocas que para el maestro avezado y los padres cuidadosos de sus hijos percibirán de inmediato.

Se notará un retraso inusual en el aprendizaje de la lectura. La lectura se realizará en un tono inadecuado, más silábico que de palabras pronunciadas por completo y la relación con la escritura se manifestará en errores ortográficos o en la dificultad patente entre la palabra oral y la escrita.

A sabiendas de la dificultad normal que representa el aprendizaje de la lectoescritura, es que puede hablarse de las dificultades que significan un problema que debe ser afrontado con las estrategias y técnicas adecuadas. Y esa detección la indica el tiempo en que el niño tarda más de lo normal en aprender esas habilidades, sumado a ciertas conductas como malestares y alteraciones del ánimo.

Debe tenerse muy claro que las dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura entorpecen todo el progreso escolar e influyen negativamente en la autoestima de los niños. El fracaso escolar será la consecuencia inmediata que afectará sus aspiraciones inmediatas y futuras, con inmediatas repercusiones en todo el proceso cognitivo y en las relaciones sociales.

Y esas son razones de sobra para que sean atendidas con urgencia y con la asistencia de profesionales especializados, sin cuyos conocimientos no puede superarse en una temprana edad y de manera satisfactoria.

Dificultades en la lectoescritura más frecuentes

Adquirir y dominar la lectoescritura siempre implica un desafío para todo niño, el cual exige un esfuerzo específico y afrontar dificultades propias en todo proceso de formación. Pero si ese esfuerzo y esas dificultades se convierten en obstáculos difíciles de superar e interfieren en el desarrollo normal del proceso educativo, es prioritario que se tomen las medidas necesarias para que sus consecuencias no vayan en detrimento del desarrollo normal del niño en todos sus aspectos.

Al presentarse una dificultad, sea cual fuere, es de vital importancia saber que requiere una manera de intervenirla única y personalizada, adaptada a quien la padece y a su entorno familiar y escolar. Es una tarea que de buenas a primeras no luce fácil, pero cumplirla bajo esas premisas garantiza en buena medida el éxito de sus objetivos.

En este punto es oportuno especificar algunas de esas dificultades con sus respectivas características.

Retraso en la lectura

Se nota mucha imprecisión, se le hace dificultosa y de manera imprecisa. Más que leerlas, procura adivinar las palabras. Se equivoca y le cuesta entender el significado de lo que va leyendo. La práctica y estimulación de esta habilidad requieren una atención especial.

Alteración de la prosodia y el ritmo de la lectura

Al leer en voz alta se hace sin el ritmo adecuado y se limita a la pronunciación silábica. Se vuelve complicado superar esta etapa porque la diferenciación entre sílabas y palabras completas no están normalmente establecidos. Se articula por unidades mínimas y no por aquellas que son completas y expresan una idea completa.

Trastorno de la escritura o disgrafía

Se ve afectada la capacidad de trazar las letras y las palabras correctamente.  Es esencialmente una grave dificultad para trazar cada letra con precisión y dentro de los renglones fijados.

Faltas ortográficas o disortografía

Ya no es el trazado de las letras o palabras lo que se dificulta, sino la correcta escritura de las palabras u ortografía. Es una dificultad que incluso en niños normales cuesta superar, pero en este caso específico se presenta con características de mayor complejidad.

Dificultad para aprender a leer o dislexia

Se presentan problemas para reconocer las palabras, no se deletrea bien, se sustituyen letras y son evidentes y frecuentes los errores de ortografía. A ellos se suman inconvenientes con el razonamiento matemático y de toda aquella operación o razonamiento de más abstracción.

Desorden y falta de claridad en la escritura

Si hay faltas en la ortografía y en la gramática, no es de esperar que el orden lógico de las palabras se cumpla. Y esta es otra de las dificultades que resulta ser más grave porque se trata de la sintaxis u orden lógico de expresar las ideas.

Esta carencia o deficiencia es de las que más afecta por cuanto significa el modo de comunicación que con mayor claridad revela una anomalía en la comunicación.

Falta de fluidez expresiva

Se hace evidente no solo a la hora de leer un texto sino cuando debe expresarse por sus propios medios, bien sea para hacer un comentario o expresar una opinión respecto a una situación personal en familia o en el aula.

Afecta de manera primordial a la declaración de sentimientos y pareceres personales, al punto de crear conflictos emocionales o confusiones desmedidas respecto a sus sentimientos.

La detección e identificación de algunas o todas de estas manifestaciones impone a los padres una obligación ineludible que debe ser compartida con el educador del niño en el ámbito escolar. De no hacerse se estarán impidiendo desarrollos emocionales e intelectuales básicos para el desenvolvimiento normal del individuo en la sociedad.

Las actividades de lectoescritura implican para toda persona el fundamento de toda la formación académica y vital. Si se descuidan o no se les da la debida importancia se corre el grave riesgo de perturbaciones emocionales y conflictos de personalidad en el individuo, con nefastas consecuencias en su interacción social.

Cómo tratar las dificultades en la lectoescritura

Tratar las dificultades mencionadas y estrictamente descritas implica que tanto padres como maestros deben asumir una actitud muy bien concertada por un especialista que deben cumplirse en su totalidad. Es una tarea ineludible  con proyecciones que superan lo inmediato y apuntan hacia el futuro del niño que presenta esos trastornos.

No estigmatizarlo o etiquetarlo. Si se hace se produce un efecto contraproducente e indeseable con consecuencias que pueden afectar el desarrollo de la personalidad.

Insistir en la importancia que para toda la vida tiene la lectoescritura.

Inventar juegos de palabras que ayuden a superar la disgrafía y la dislexia. Esta actividad puede realizarse con instrumentos y técnicas lúdicas de muy fácil instrumentación como sopas de letras, crucigramas sencillos y canciones.

Tener la paciencia suficiente para explicar en los mejores y más sencillos términos que todo el proceso educativo depende de un buen uso del lenguaje.

Estimular la lectura en conjunto y comentarla con el niño, haciéndole preguntas sobre el tema de la narración o cuento sin que eso signifique un esfuerzo adicional.

Trabajar en la comprensión de cuanto se lee y se le relata de manera oral sin que se hagan exigencias innecesarias.

Evitar que cualquier equivocación o error se convierta en un fracaso insuperable. Asegurar que solo forma parte del proceso de mejoramiento y perfección de esas habilidades.

Todo ejercicio y técnica para superar esas dificultades específicas en el aprendizaje de la lectoescritura no serán efectivos si en lo emocional y en lo intelectual no hay la mejor disposición de maestros y padres.

Sin esa condición esencial no es posible que se eviten daños mayores en la formación de quienes son el futuro de la sociedad. Lo que obliga a entender que no se está hablando de un mal inevitable, sino de un simple tropiezo en el camino para el cual la ciencia en el área de la de la educación y la psicología ha desarrollado técnicas muy específicas y efectivas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *